viernes, 19 de febrero de 2016

A la culpa hay que convertirla en semilla y plantarla para luego regarla con amor propio y "auto-perdón".
Quizás, si tenemos paciencia con nosotros mismos, a la larga se convierte en un árbol que da frutos... éstos frutos son los aprendizajes, consecuencias de las acciones generadoras de aquella semilla.
Y como todo ser vivo el tiempo irá marchitando todo lo que una vez existía hasta convertirlo en polvo y desaparecer por completo... palo y a la bolsa.. a llorar al campito (?

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