Recientemente tuve la oportunidad de viajar en colectivo de larga
distancia el cual me hizo prestar atención a los detalles que me
rodeaban en el transcurso de mi largo paseo desde La Rioja hacia
Córdoba, esa sensación podría ser denominada: “No aguanto más estar
encerrada en éste colectivo” o simplemente “Estoy muy al reverendo
pedo”.
En fin, voy a destacar algunas cosas que me llamaron la atención.
Primera
etapa: el colectivo saliendo de la terminal. Aquí es cuando todos se
acomodan y milagrosamente (y dichosamente) algunas personas comienzan a
transitar un sueño tranquilo y relajante, desde mi solitario rincón al
lado de la ventana comienzo a ver como los pasajeros duermen
apaciblemente con sus brazos colgando fuera del asiento, sus piernas
dobladas de manera inarticulada, inhumana e incómoda, sus cabezas
ladeadas en ángulos de entre 15 y 30 grados con respecto a sus hombros
(sinceramente llego a creer que algunas personas son de goma) y otras
posiciones que podrían ser utilizadas en yoga o en alguna rama de la
tortura china.
Por otro lado están los que desayunan cada una hora,
continuamente están con el ruidito del paquetito de galletitas, el
paquetito de caramelos, el paquetito de confites, el paquetito de mini
galletitas, el paquetito del paquetito del paquetito que tenia el
paquetito y que todo hace un ruido de la gran madre y que no terminan
más con esos paquetitos de abrirlos y cuando no es el paquetito es con
la tapita de la bebidita que tengan a mano o la bolsita.
Y después
encontramos a mi especie, aquellos que se suben y comienzan a buscar la
pose perfecta, aquella posición en la que puedas cerrar los ojos
tranquilamente y dormir, pero que siempre terminan comiéndose todo el
viaje despiertos, mirando un punto fijo en algún espacio paralelo del
colectivo y la mirada de huevo duro, son capaces de sobresaltarse hasta
con el pestañeo de la vieja que venia atrás y miran ansiosamente por
donde van para ver si hay un mínimo de civilización en medio de los
campos marrones de jarillas. (Aunque convengamos que yo disfruto
muchísimo cuando llega la parte de los paisajes :P )
Segunda etapa: A
medida que nos vamos internando en la ruta, comienzan a descolgarse los
pasajeros de arriba que se dirigen hacia el baño (siempre viajo abajo, y
digo descolgarse por la manera en que bajan la escalera: agarrándose
exageradamente como pulpo de cuanta baranda encuentren, si pudieran
bajar con un arnés lo harían), esto siempre ocurre a la media hora de
que salimos de la terminal, ahora digo yo, ¿LOCO NO PODIAS IR AL BAÑO EN
LA TERMINAL ANTES DE SALIR? Además convengamos que usar el baño del
colectivo no es precisamente lo más lindo del viaje, realmente admiro a
las personas que lo pueden usar, deben ser acróbatas de circo, no
cualquiera puede entrar a un cubículo de 0.70 m x 0.60m y a prueba de
aire puro, en el caso de las mujeres es más complicado porque imagínense
tener que colgarse la cartera al cuello, encontrar esa pose en la que
no están sentadas del todo ni tampoco paradas sino ahí, cuando las
piernas te duelen y comenzás a sentir músculos que no sabías que tenías,
y decís, para que ir al gimnasio si con el baño del colectivo hago unos
Pilates terribles, todo esto para evitar las 46218 infecciones, bichos,
alimañas, alergias y demás que te podes agarrar en un inodoro público, a
la vez que intentan conectarse con su yo interior para así lograr la
concentración y largar el chorro, y lo peor de todo, tener que hacer
equilibrio para no caerse de culo contra la puerta, que ésta se abra y
quedar expuesta en el piso frente a los demás pasajeros. Y en el caso de
los hombres, será mantener la estabilidad y la direccionalidad para no
terminar haciendo decoraciones en todo el pequeño baño.
Tercera
etapa: Luego llega el momento de la película, nunca veremos: Una peli
nueva, una peli que te termine de gustar del todo, una peli que atraiga
verdaderamente tu atención (porque seamos sinceros, algunas veces las
vemos no porque nos interese sino porque no sabemos que carajo hacer ya)
y sobre todo, una peli BUENA. Es típico que siempre pasen la peli de
acción la cual todos se odian con todos, todos matan a todos, todos son
hombres malos, rudos y musculosos (es un combo porque nunca vas a ver un
tipo re malo con ganas de liquidar medio cuartel de policía o la
humanidad y que sea flacucho y con pinta de nerd), y en esas pelis que
aparece siempre:
a) El policía que trataba de resolver todo y que trabaja para la CIA o el FBI.
b)
El chabón que era malo y que encima era negro (terriblemente racista
son), que tiene tatuado hasta la cara del carnicero que vivia a la
vuelta de su casa en el bronx y se pasó toda su vida haciendo fierros en
la cárcel y que tiene problemas hormonales porque siempre está
transpirado.
c) La chica del cuerpazo, es la mujer fatal, tiene
siempre un arma en la mano, es ruda, con agallas, inteligente y que se
tienen ganas con el policía.
d) Los extras que solo sirven para hacer número y para terminar de complicar las cosas.
Bien
a partir de esos personajes, la trama es casi siempre la misma:
comienza la película, tiroteos, aparece el policía, tiroteos, aparece la
mujer fatal, tiroteos, el malo quiere matar a todos,tiroteos, cuartel
de policía o sótano del FBI o de la CIA para rastrear al malo, escenas
en un callejón o lugar oscuro (en las pelis de acción pocas veces se ve
la luz del sol), más tiroteos, tiroteos, beso entre el policía y la
mujer fatal, tiroteo de nuevo, tiroteo, tiroteo, tiroteo, explosiones,
todos con las caras sucias, ropa rota, transpirados, tiroteo, matan al
malo, y para el final, el policía y la mujer fatal se van a tirotear
juntos.
Eso es básicamente la peli de acción del colectivo, ahora
bien, por lo general son dos películas, la segunda siempre suele ser un
drama terriblemente dramático donde alguien esta al borde de la muerte y
descubre el valor de la vida y de las personas que lo rodean 2 días
antes de que le hagan un transplante de cerebro, corazón, pierna, dedo,
etc. Y que en algunas ocasiones y según la voluntad del guionista,
sobreviven y viven felices para siempre comiendo perdices, o que muere
dejando a los hijos chicos, el marido viudo, entre otras catástrofes.
Después
tenemos el drama adolescente, la chica con problemas de droga,
alcohol, embarazo, bisexual, rebeldía, anorexia, bulimia, emo, flogger,
etc. Y cuya madre intenta desesperadamente ayudarla y ya no sabe como
más hacer para evitar que su hija siga metiéndose en problemas, señora,
mi consejo, una cachetada bien dada y decirle:- “EEEEH PENDEJA DEJATE DE
ROMPER LAS BOLAS O TE INTERNO EN UN INSTITUTO DE MENORES” y se acaba
todo.
También tenemos el drama de los eternos gorreados, de la mujer
que se acuesta con el marido del hermano de la prima de la hija de la
nieta del sobrino que era primo de su esposo y que todos se enteran y
que ella no sabe que carajo hacer y son todos una manga de perdedores.
Encima justo están en bancarrota, y le llegan todas las boletas con
deudas estatales y para el colmo le debían $20 al vecino y no saben como
devolvérselos.
Otra opción de película además del drama es la
comedia, por lo general es una comedia de medio pelo que a veces no
llega ni al cuarto de pelo y que tiene bases románticas, o sea, comedia
romántica, donde son todos una manga de conflictuados, las mujeres son
vistas como minas tontas que no se dan cuenta de aquellos maravillosos
hombres que las buscan y que hacen lo imposible por ellas y le abren los
ojos para que vean las maravillas de estar vivos y encima dan mas
vueltas que una calesita para terminar juntos porque cuando las cosas se
están solucionando siempre aparece alguien para terminar de arruinar
todo, y después se la pasan garchando y viven felices para siempre.
Cuarta
etapa: Luego de sobrevivir a las etapas 1, 2 y 3, llega la etapa 4, es
la etapa de la ansiedad, es cuando ya no encontrás posición en el
asiento, sentís que no tenés nalgas y tu raya se empieza a borrar. La
tensión del “falta poco para llegar” se empieza a sentir, los niños
chicos que viajan empiezan a preguntar con mayor frecuencia:- “¿Falta
mucho?”, suceso que se da en promedio cada 5 minutos, empiezan a comer
cuanta porquería tienen al lado, y a ir al baño después de comer dicha
porquería (sucede en promedio cada 30 minutos), todos comienzan a mirar
por la ventana que tan próximos al destino están, hasta que por fin, la
ciudad se comienza a ver, entonces desesperadamente empiezan a agarrar
sus bolsos de mano, en algunas ocasiones, las mujeres sacan espejitos y
comienzan a retocar su maquillaje, encima con el colectivo en movimiento
y terminan hechas un re desastre.
En fin me harte de escribir, así
que doy por terminado esto. Después lo completo si tengo ganas.
Bienaventurado el que tuvo las agallas de leer todo lo que escribi.