Y ahí estaba él.. ¿quién lo diría?... con su piel morena...
El sol había contribuido con su color pero a la vez poseía un tono acaramelado tan natural que lo envolvía completamente... tan suave a la vista, tan dulce.
Y sus cabellos... en parte se confundían con su piel mientras que a la vez un baño de luz dorada se asomaba en algún que otro mechón.
Su nariz era muy particular... muy extraña... sobresalía dándole el marco perfecto a sus labios, hermosos y rosados labios, cuando sonreía dejaba ver el perlado de sus perfectos dientes.
Pero nada se comparaba con sus ojos... esos ojos esmeralda... vivaces... brillantes... redondeados, era el contraste perfecto a su piel y sus cabellos..
Todo en él era bello... todo en él era hermoso... hermoso...
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