El jugaba a la pelota con los pibes mientras yo sentada lo miraba... tan ágil con sus piernas largas dispuestas a correr sin parar y sin fatigarse demasiado. Por ahí se frenaba expectante al movimiento de sus contrincantes sin soltar la pelota, lograba gambetear y salir rápidamente de aquella situación con una mueca de satisfacción en su rostro.
De tanto en tanto una sonrisa pícara de asomaba mientras corría, se conoce muy bien, sabe la facilidad que tiene para los deportes, se conoce demasiado, sabe lo atractivo que es para el sexo opuesto, me descifró sin más, sabe cuánto lo quiero.
En un momento de receso, tan sólo unos segundos para retomar el aire, desde una distancia lejana camina vehementemente en dirección hacia mí, mirándome fijo a los ojos, leyendo mis pensamientos, removiendo hasta mi más profunda fibra...
¡Cómo le gusta verme estremecer ante su mirada sabiendo que no puedo resistirme, que no puedo mantener aquél duelo fijo, clavar mis ojos de lleno sobre los suyos!
El sabe cuánto lo deseo, él sabe cuánto lo quiero.
El juega con los pibes mientras yo sentada lo miro... el juega conmigo mientras fijamente cruzamos miradas, él sabe que lo deseo, el sabe que lo quiero... Pero sin más... el juega con eso.
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